domingo, 25 de mayo de 2008

NADA POR DECIR



Cuando nada me queda por decir,

mi vida es como un sorbo de nostalgia,

barrunto entre zarzales invenciones,

recorro laberintos insensatos

y aparto el musgo gris, de mi arcoíris,

que araña sin piedad y sin conciencia

los tristes surcos del discernimiento.

Y cuando el tiempo aquieta ya mi voz

y mis huesos se inundan de ceniza,

mi voluntad se escancia de vigores,

ya no queda lugar para el asombro.

Cuando nada me queda por decir,

se escapan mariposas de mis dedos

elevando su vuelo sin destino.


ABRIL (2008)

1 comentario:

Gadeira dijo...

Esta es una poesía preciosa asti, me ha encantado su final, es tremendamente plástico. un beso

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