lunes, 25 de agosto de 2014
jueves, 20 de febrero de 2014
Dulce ángel
En mi pecho llevo
negras tempestades
y una pena honda
que no entiende nadie.
¡Que no piense, dicen
y que ya no cabe
recordarla tanto,
que me olvide y cambie!
Pero yo la sueño
como aquella tarde
que llegó tan frágil,
y el dolor me parte.
Llegó sin aliento
como un dulce ángel,
la que un tiempo fuera
sangre de mi sangre.
Y no pude verla,
y no pude darle
ni siquiera un beso
para consolarme.
Y mi desconsuelo
Fue tan fuerte y grande,
que te pido y rezo
mi “Virgen Del Valle”,
que le des aliento
y que tú la abraces
y le des un beso
cual fueras su madre.
R. Bersabé
domingo, 9 de febrero de 2014
Baladilla de una pena
Tengo el corazón sembrado
de penas y sinsabores…
Una amargura en los labios,
lágrimas a borbotones
que salen de mis entrañas
sin que en mis ojos se note.
Llevo un puñal en el alma
con filo de plata y cobre
y en la boca una mordaza
y en la frente decepciones.
Llevo en el cuerpo una herida
modelada a desgarrones,
que la arrastro a flor de piel
pero que nadie conoce.
Tengo el corazón sembrado
de penas y sinsabores…
R. Bersabé
Duerme tranquila y olvida
No pienses en la mano que te hirió,
ya no más lágrimas en tu mirada,
no vivas del dolor alimentada
y borra lo que tanto te dolió.
Un ciclo de tu vida ya espiró
ya no quieras vivir arrinconada
ni a los malos recuerdos entregada
¡duerme tranquila, ya todo pasó!
Pesa el amor y el odio en la balanza,
medita, que hoy la vida te compensa
y carga tu energía de alborozo.
Que a tus ojos se asome la esperanza
y unos besos te borren toda ofensa
del dolor el azote y el sollozo.
viernes, 7 de febrero de 2014
Tierra mía
Quietud de sombra, alumbra la mañana
que no quiero perderme en el camino.
En tu seno presiento mi destino,
vergel de sueño, ¡tierra astigitana!
Quisiera ser abono en tu besana,
hebras de sol, ceniza o pergamino,
álamo blanco, frío matutino
y epígrafe de lápida ecijana.
¿ Descansarán mis restos en tu suelo
cuando mi tiempo se haya detenido?
¿Qué torre me dará la despedida?
¿Serán once campanas las que en duelo
resuenen por mi aliento ya vencido?
¡Tal vez ninguna… anuncie mi partida!
De "La cruz del verbo"
R. Bersabé
martes, 4 de febrero de 2014
Al final del camino
Hoy la tierra despide olor a lluvia,
y una tupida alfombra de hojas ocres
que saben a laurel y a limonero,
crujen bajo pisadas inseguras
de unos pies fatigados por los años.
El tronco perfumado del olivo,
se encorva por el peso de su fruto
que reverdece fiel en su pujanza
y unos dedos mimosos lo acarician.
Golondrinas rezagadas se alejan
en un desesperado batir de alas,
las ve alejarse por el horizonte,
y de sus ojos brota la tristeza
igual se fue ella, en una tarde gris,
calladamente, apenas un suspiro
y aquel ángel perdió todo fulgor.
¡Al final separaron sus caminos!
Y por los surcos de su cara corren
llantos, amargos como la aceituna.
El tiempo va pasando lentamente,
y en las primeras lluvias de la tarde,
angustiada se escucha una plegaria.
¡Esperanza… qué solo me dejaste!
¡Ay! ¡Señor, pronto… llévame con ella!
R. Bersabé
domingo, 2 de febrero de 2014
Se despierta la noche
Se despierta la noche
gris amanece el día,
el devenir ataca ingrato y fiero,
a ti te falta el aire
y a mí la vida,
y corro, corro,
el salvaguardo busco
de tu cuerpo y mi pena.
De "La cruz del verbo"
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